El homenaje al Paraguay de Susana Romero.


El Paraguay tiene la capacidad de hechizar a quienes lo visitan y mucho más a aquellos que han vivido en él. Otros países de América pueden subyugar por su paisaje, por su pasado precolombino o por su presente socio-político, pero la capacidad de hechizar hasta el enamoramiento que tiene el Paraguay, su historia, su paisaje, su pueblo, es única.
Así la argentina Susana Romero, es la artista paraguaya, Susana Romero. Ella vive de vuelta en Buenos Aires, pero su alma quedó en Asunción. Toda su obra se relaciona intimamente con  aquella  cultura. Es así que esta exposición, esta nueva muestra de Susana en Asunción está centrada en el Kuruzú Jeguá. Para ella el tema es punto de partida para desencadenar de las maneras más diversas su cántico visual a la vida: la de uno mismo, la de los otros, la de nuestros ancestros, las que vendrán como un continuo divino. Ella me dice: "Parto de lo que no vemos de uno mismo".
Leo un texto escrito por Carlos Colombino: "El Kuruzú Jeguá es un ejemplo existente en la religiosidad popular, basado en el culto eclesiástico a la cruz, pero escoge solo aquellos aspectos rituales que congenian con la sensibilidad comunitaria y desarrolla sus propias formas mezclandolas con otros signos religiosos (oraciones, cánticos). Un exuberante montaje consistente en un cobertizo de ramas verdes de las que penden rosarios de maní y cientos de chipas (panes de maíz), que tienen formas de cruces, figuras, escaleras, y que remiten a los antepasados donde son convocados con cánticos, libaciones, juegos y oraciones que culminan con la comida colectiva del chipá". 
Bien. Este es el punto de partida. El trayecto Susana lo hace por medio de grandes pinturas planteadas como pesebres y en papeles o fotos intervenidas que forman cruces. Así aparece ante nuestros ojos los Kurusú de la Muñeca, de la Rosa, del Hombre, del Génesis, (nacimiento, fertilidad), y de los que llama simbólico y real: este último paradógicamente, pese a ser real no tiene como los otros participación de fotografía. En sucesión de delicados objetos aparecen rosas disecadas, troncos espinosos papeles impresos con pequeños insectos que interaccionan dentro de un espacio contenido por el transparente acrílico
Es así que con riqueza de estrategias varias Susana Romero nos regala un entrecruzamiento de poéticas visuales de una delicada sensibilidad y belleza. El homenaje a la vida y a los ancestros se transforma en su homenaje al pueblo paraguayo. El punto de llegada consiste en que con su obra nos trasmite Susana el hechizo.


Luis Felipe Noé.  Septiembre 1999