Singular figuración en la muestra de Susana Romero


Poética del rito, el mito y la naturaleza
Susana Perez Tort


Llegará a San Nicolás, a Astul Espacio de Arte, una muestra de la artista plástica Susana Romero. De larga y conocida trayectoria en nuestro país como en el Paraguay, donde vivió 20 años y realizó gran parte de su obra, esta artísta y su poética, nos confronta con el monumental diapasón del arte que permite al demiurgo, su creador, plasmar sus más íntimos credos. En este caso asistimos a la poética del rito, el mito y la naturaleza; asistimos a la comunión de una artísta con el suelo: el interior de nuestro país y el suelo paraguayo. Sólo se trata de lo más simple y pedestre, la tierra y la genta al fin, sus credos , sus fiesta, y la naturaleza, testigo siempre de cuanto acaece al hombre y que se teje, tal como en su pintura, en una narrativa del hombre y el lugar.
El artísta genuino es sin duda aquél que, como un sensor cataliza el medio en el que opta vivir - me refiero aquí no al medio geográfico sino existencial - y traduce su interior al exterior. El artísta hace visible lo invisible y da vida a un objeto, la obra. Lo creado permite al espectador el comulgar con el creador por el juego ¿el conjuro? que es el arte, de eso se trata al fin, y se trata de hacerlo, claro, de modo tal que queramos, nosotros espectadores, jugar. Todo arte genuino es un testigo del tiempo, del lugar o del presente existencial del propio artista; en la diversidad de esa existencia y los intereses que la inunden está el amplio, y tan profundo como pleno, expectro de posibilidades expresivas del arte; está en ello presente la enorme diversidad entre artísta y el otro, aún en un mismo tiempo, y bajo los mismos supuestos códigos que imprime en ellos la hora y el lugar. hay quienes son sensibles a los sonidos sólo audibles por ellos mismos - los artístas abstractos, aquellos que dejan una obra de naturaleza concreta y muda, y cuya obra es virtualmente imposible de traducir a experiencias ajenas- pero que como seres de su tiempo, plasman en su sentir el sentir de otros que no pueden expresar. Hay artistas que matan, porque otros son los que han muerto o mueren; hay artista que ríen, porque existe la risa; hay artista que sufren, porque existe el dolor. Hay artistas que dan vida a las formas ideales de la geometría, creadores de la imagen que solo habitan el universo platónico, intangible, inmaterial y abstracta es su figuración, ajena, ausente y sin embargo presente porque muestran otro lado del prisma que es la múltiple realidad: También de ideas vive el hombre y es ideas también al fin. Todo está dicho tambien en el arte, porque es espejo del hombre y su acaecer, porque investiga, refleja, e interroga, presenta la vida misma. Cada artísta es al fin, un lado de ese prisma, reflejante, espejado, en el cual vemos / nos vemos, en imagen que traduce / nos traduce de algún modo y muy posiblemente incluso , sin querer.
¿Cual cara de ese prisma es Susana Romero?. Guillermo Roux sostuvo que a él le había tocado reinar practicamente solo, siendo artísta figurativo "en medio de la tiranía de la abstracción".
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La singular figuración de Susana Romero se emplaza en el punto medio entre ese mundo asequible y visible, exterior, y aquel interior y abstracto. No me refiero al lenguaje plástico - incuestionable - de su obra, sino al lenguaje que está más alló de lo formal, el de la significación, el idioma que nos habla "con" la obra. Romero está entre lo objetual y lo conceptual, lo reconocido y avalado en el mundo real: el pez, el caracol, el paisaje, la figura humana, la flor y lo que ello significan y conllevan. Pero no es lo tangible y visible del mundo objetual solamente lo que esta artísta plasma en el lienzo; es el pasado, es el ritual, es la historia, es el Paraguay y es sus mitos, sus ritos y sus creencias; es Argentina , el interior desnudo el que está presente en esta dialectica entre lo abstracto - porque es idea lo que pinta - y lo figurativo del cómo pinta.
La flor, la cruz, el objeto y el símbolo
Pez, y flor, azul y cruz, objeto y símbolo en el conjuro de una poética, simple y compleja, bella y sensible, fuerte y duradera como lo es el mito, sean tal vez y solo tal vez, las claves para acceder al mundo de Susana Romero. Veinte años no es nada pero veinte años lo son todo - El Paraguay donde vivió veinte años, el interior de su propio país reconocido desde allí en sus intestinos, mudó a Romero no de patria sino de una patria interior, la del idioma estético que habría de ir configurando conforme fue haciendo suyas las voces del lugar. Kuruzú Yeguá, la Cruz Adornada, es seguramente la clave de su poética. Un objeto bello como sencillo , la pequeña flor rosada que forma apretada una cruz, reina como ritual popular del Paraguay y el norte argentino. Forma que muda en signo, objeto e idea, universos confrontados y hermanados, referente y referido. Ni abstracto ni figurativo - en términos pedestre de clasificación del arte - pensamiento, tradición, folclore,respeto y dignidad del pasado y de tradición, en maridaje , justo, bello, equilibrado, en las formas sencillas, casi mudas pero fuertemente audibles de esa poética de la compleja simplicidad. ¿Paradoja? No, arte mayor porque encierra en él lo plástico y visible, lo icónico y lo semántico.
No es casual que Susana Romero haya realizado trípticos como soporte para su obra. El triptico como todo políptico, tiene su origen en el arte religioso y religioso al fin es su arte, porque es creencia y tradición, es culto y cultura.
La huella indeleble
¿Que magia al fin es la que hace que el artísta siga la huella y marque una huella en su seguir la huella? Toda biografía es vana y banal si ésta no hace audible los hechos vividos en los hechos producidos. La obra de un artista se imprime de la experiencia de su autor y es genuina como es practicamente invisible el camino por el cual esa experiencia y vivencias se exteriorizan y exponen. Susana Romero fué sin dudad marcada y signada, feliz y felizmente, por su vida en el Paraguay; el ajetreo urbano del bellamente inhumano de Buenos Aires hubiesen, seguramente, tallado otra artísta, otro ser. No es menester que el artista procure plasmar su entorno, si la madera es de calidad, como es el caso de Romero, dejara ésta que la herramienta talle en ella ese mundo que la circunda y hace. Más se esfuerza por ser verás el artista, menos lo es. Ritos, signos, mitos, folclores, creencias, seres, hacen de la obra de esta artista , sensor de vida, traductor de vida. Como si esto fuera poco y además, su estética, bellamente bella y seductora, "fauve", acariciable -"agradable a los ojos y al espíritu", como sostendría sin duda un Matisse, puede ser degustada al fin, sin el vestido del signo y del significado, puede ser vista y gozada aún desnuda, incluso como forma pura. Sería un pecado - más aún tratandose de una estética de tanta religiosidad - el ver en su producción tan solo forma, cuando es su obra una doble invitación, a los "privilegios de la vista" y al privilegio de la intelección.
La muestra de la renombrada artísta Susna Romero llegará a San Nicolás Curada por el Arquitecto Nestor Otero, luego de haber transitado foros del prestigio del Centro Cultural Recoleta, Centro Cultural Borges.

Pag.3 El Norte CULTURAL. Domingo 30 de junio de 2002.